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MIEDO AL COMPROMISO ¿QUÉ HAY ATRÁS?

“Siempre me relaciono con hombres que no quieren comprometerse” -expresa una mujer que toma la palabra en una sesión de grupo, y continúa exponiendo su caso tras rodarse unas lágrimas sobre su mejilla- “todas mis relaciones han sido igual y esta última en la que estoy no es la excepción. Les hablaré de esta relación en la que me encuentro. Al principio todo marchaba muy bien, hubo una química especial, salimos, platicamos, convivimos, tuvimos intimidad. Los primeros meses creamos juntos una burbuja en la cual él y yo fuimos “todo el mundo”, después noté que evitaba a toda costa que yo conociera a sus amigos, se limitó a presentarme a uno o dos amigos. Lo mismo sucedió con su familia, esta vez fui yo quien buscó a toda costa conocerlos e involucrarme. En mis otras relaciones a duras penas conocí a uno que otro familiar. Ha sucedido que después soy yo quien va perdiendo el interés hasta que, de una u otra forma, busco el fin de la relación”. La joven mujer se ve notablemente conmovida con su propia historia. Otra mujer levanta la mano y expresa “A mí también me sucede lo mismo, sólo que lo sé desde hace mucho tiempo y eso ha dejado de ser un problema en mi vida, yo conozco a alguien, convivo, voy a la cama y lo disfruto mientras dura, sé que tarde o temprano se van a ir”.

Estas son algunas de las preguntas que le hice a la primera mujer:

¿Qué información tuviste desde el principio que te hablaba de su falta de compromiso?
¿Cómo es tu propia relación frente al compromiso?
¿A qué crees que has estado comprometida al relacionarte con hombres que no se comprometen?
¿Cuáles son los precios que pagas al relacionarte con este común denominador de hombres?
¿Qué creencia acerca tuya estás reafirmando al vivir este tipo de relaciones?
¿Qué crees que la otra persona necesita para querer comprometerse en la relación?
¿Qué ves ahora que no veías?

Una vez que terminó la intervención con la primera participante, le ofrecí a la otra mujer que opinó si quería que hiciéramos coaching? Ella respondió que sí, la invité a tomar asiento y esto fue lo que le dije “Te escuché decir que desde que sabes que los hombres no se quieren comprometer contigo has optado por relacionarte con ellos desde ese mismo lugar, de tal forma que (el no compromiso) ha dejado de ser para ti un problema. ¿Cuéntame, qué problemas sí tienes en tu vida al tomar esta actitud frente a tus relaciones?

Todo el tiempo estamos comprometidos con algo, incluso a quienes percibimos como no comprometidos lo están, sólo que no con aquello con lo que esperamos que lo estén. Una persona que no quiere comprometerse en una relación, está comprometido con su libertad, con su soltería, con no fracasar.

El interés por el desinterés.

“¿No entiendo qué pasó?”, expresó una participante en uno de mis talleres. “No entiendo lo que sucedió, yo se lo pregunté pero me dijo que ni él lo sabía sólo que había dejado de atraerle”.

Marcos y Adriana tenían apenas un par de meses de conocerse: él solfista, ella una prestigiada entrenadora de tenis. Marcos llegó a la ciudad y al segundo día conoció a Adriana al salir de un campo de entrenamiento. “Fue un flechazo a primera vista” relata Adriana. “Casi dos meses estuvimos saliendo, conoció a mis amigos, a mi familia, yo hablé con su familia vía internet. Al principio yo no estaba preparada para tener una relación, recuerdo que se lo dije como advertencia el día que lo conocí justamente cuando me pidió el teléfono y me proponía volver a verme. Hace una semana estuve íntimamente con él y le expresé que me sentía muy feliz a su lado, al día siguiente lo noté extraño, al tercer día me canceló una cita y ayer me citó para decirme que se sentía confundido. ¿Qué hice esta vez mal?”.

Algunas personas se relacionan con quienes saben que no van a comprometerse: personas casadas, mayores de edad, muy jóvenes, de ciudades o países distantes. Para otras, resulta interesante y hasta excitante cortejar a alguien que de alguna forma no está disponible o se muestra desinteresado, y justamente cuando esta persona muerde el anzuelo deja de ser “atractivo” o de su interés.

El interés por la no disponibilidad.

La no disponibilidad es la condición de no estar libre para relacionarnos con otra persona, ya sea porque se está casado, vigente en una relación, enferma, bajo recuperación por consumo de alcohol o drogas o porque no dispone de tiempo para crear una relación.

La no disponibilidad representa un atractivo para muchas personas, no sólo por lo prohibido, si no por lo restringido, lo que convierte en una victoria cuando se obtiene aquello aparentemente limitado.

Las personas podemos tener miedo a muchas cosas: a obtener un crédito, a firmar un contrato de trabajo, a un horario fijo, o simplemente fijar una fecha y horario para verse con alguien. El aparentemente “me gusta fluir”, “soy espontáneo” no es otra cosa que un terrible miedo a comprometerse.

¿Pero de dónde surge el miedo a comprometerse?

El miedo a comprometerse viene de una creencia, pudo desencadenarse en cualquier etapa de la vida, como aprendizaje de un evento de alguna manera traumante.

“Yo veía a mi padre maltratar a mamá” explicaba un hombre cuando narraba que no quería comprometerse en matrimonio porque su mayor miedo era llegar algún día a golpear a su esposa como tantas veces había sido golpeada su madre.

Como mecanismo para evitar el compromiso, algunos hombres o mujeres pueden llegar de un momento a otro a la infidelidad, harán todo porque la relación termine antes de que huela a un mayor compromiso.

Algunas personas pueden argumentar que “no creen en el matrimonio” “que un papel es sólo un papel” “que no se necesita de un tercero para unirse en relación” cualquier argumento antes de imaginar que podrían llegar a decir “sí acepto comprometerme”

Durante mucho tiempo viví un terrible miedo a comprometerme en las relaciones de amistad, así que apenas y veía que se estaban creando lazos más profundos y empezaba a marcar distancia. El trabajo era un excelente pretexto para no salir con los amigos el fin de semana.

“La mejor forma de rehuir la responsabilidad consiste en decir tengo responsabilidades”.  Richard Bach

Algunos hombres se relacionan con mujeres casadas o divorciadas, al paso de las meses las botan argumentando que quieren tener hijos y ellas ya son infértiles, que les gustan los cuerpos esculturales y ellas han perdido firmeza, o que no coinciden en sus proyectos de vidas. Nada cambió, desde el principio tenían toda esa información, siempre estuvieron claros en que no querían comprometerse hasta el día en el que se vence la factura y ha llegado el momento de pagarla.

El miedo al compromiso es aparente, debajo de ese miedo están otros miedos, miedo a la intimidad, miedo a no ser suficientes, miedo al fracaso, miedo a perder la libertad.

El miedo al compromiso también resulta como consecuencia de decepciones, de fracasos en relaciones pasadas. Miedo a empezar de nuevo, miedo a terminar.

“Uno es para siempre responsable de lo que doméstica.” Antoine Saint Exupéry

No tenemos que comprometernos con todas las personas con las que salgamos. No todas las relaciones son para siempre. Podemos conocer a alguien, relacionarnos con esa persona y darnos cuenta que no somos el uno para el otro. Algunas relaciones resultan ser “curativas” ya que se dan en momentos de transición, algunas veces en períodos de duelos. Hablar con honestidad y transparencia nos permite ser responsables y desde ese lugar comprometidos con nuestra integridad y con la ecología de otros.

El miedo es un indicador, como el tablero de un auto que indica que algo merece atención.
La peor manera de reaccionar con alguien que no quiere comprometerse es siendo obsesivo, controlador, demandante, agresivo o vengativo. Si alguien no se quiere comprometer es el mejor indicador de que no quiere hacernos daño.

Otra razón por la que algunas personas no quieren comprometerse es por la prisa que ven en nosotros. La urgencia de vivir en una relación, la desesperación por vivir con alguien. Tal vez no es que la persona no se quiera comprometer, tal vez no se quiere comprometer con nosotros, podría ser también que no sea algo personal, que no sea con nosotros sino un asunto privado que ocurre frente a cualquier persona o circunstancia.

Si la relación no está bien, si no hay cosas en común, si no hay amor, si no hay lealtad, si no se disfrutan el uno al otro ten presente que el matrimonio no es un remedio de males.

En este artículo te comparto estas preguntas de coaching que pueden ser efectivas para tu vida:

¿Qué es para ti el compromiso?
¿Cuál es tu relación con el compromiso?
¿A qué estás comprometido?
¿Las personas que se relacionan contigo se comprometen?
¿Hay alguien o algo con lo que no quieras comprometerte?
¿Cómo te ha afectado tu incapacidad para comprometerte?
¿Cómo te ha afectado la falta de compromiso de alguien más?
¿Qué hay debajo del no querer comprometerte?
¿Qué necesitas que suceda para comprometerte?
¿Qué beneficios trae a tu vida el no comprometerte?
¿Cuándo estarás listo para comprometerte?
¿Cuál es el mejor compromiso que has asumido en tu vida?
¿A qué o con quién quieres comprometerte?

“La libertad significa responsabilidad; por eso, la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo. “ George Bernard Shaw

Gracias por leer el artículo y compartirlo.

Deseo que tengas un excelente inicio de semana.
Mis mejores deseos.

Luis Villa, Coach

Conversaciones generativas y transformadoras.

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